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Los libros: el primer viaje que hacemos sin salir de casa.

  • Foto del escritor: El diario cultural
    El diario cultural
  • 7 jul
  • 4 min de lectura

Actualizado: hace 6 días

Escrito por: Melissa Drime Tijuana, Baja California, México


Cómo una historia puede acercarnos a otras culturas mucho antes de emprender un viaje.

Antes de conocer un país, muchas veces ya hemos estado allí.

No porque hayamos tomado un avión o recorrido sus calles, sino porque un libro nos llevó hasta ese lugar mucho antes de saber ubicarlo en un mapa.

Quizá descubrimos un castillo medieval gracias a un cuento, imaginamos las montañas de otro continente a través de una novela o sentimos curiosidad por una cultura diferente gracias a un libro ilustrado. Sin darnos cuenta, los libros fueron nuestro primer pasaporte.

Mucho antes de viajar con nuestros pasos, ya habíamos viajado con la imaginación.

Esa es una de las razones por las que la lectura tiene un valor que va mucho más allá del aprendizaje escolar. Leer no solo nos ayuda a desarrollar habilidades; también amplía nuestra manera de entender el mundo. Cada historia nos invita a mirar la realidad desde otra perspectiva y nos recuerda que existen formas muy distintas de vivir, pensar y sentir. Quizá por eso algunos de los viajes más importantes no comienzan en un aeropuerto, sino al pasar la primera página de un libro.

Fotografía: Anais Berland / Pexels
Fotografía: Anais Berland / Pexels


Los libros como puentes entre culturas

Vivimos en una época en la que podemos conocer cualquier rincón del mundo desde la pantalla de un teléfono. Sin embargo, hay algo que la tecnología todavía no ha logrado reemplazar: la capacidad de una buena historia para hacernos sentir parte de un lugar que nunca hemos visitado.

Cuando leemos, no solo conocemos monumentos, ciudades o tradiciones. También descubrimos personas, emociones y formas de ver la vida. Poco a poco entendemos que, aunque las culturas sean diferentes, muchas de nuestras experiencias son sorprendentemente parecidas. Por eso los libros no solo transmiten conocimiento. También construyen puentes. Nos ayudan a comprender otras culturas sin necesidad de compararlas con la nuestra y nos enseñan que la curiosidad suele ser el primer paso hacia el entendimiento.


Cuando una cultura apuesta por la lectura

Mientras investigaba distintas iniciativas sobre lectura alrededor del mundo, encontré un ejemplo que llamó especialmente mi atención: Corea del Sur.

Desde hace décadas, el país ha impulsado proyectos que muestran cómo la lectura puede convertirse en parte de la vida cotidiana y no únicamente en una actividad escolar.

Uno de ellos es la Feria Internacional del Libro de Seúl, fundada en 1954. Más que una exposición de libros, se ha convertido en un espacio donde escritores, ilustradores, editores y lectores de diferentes países intercambian ideas, comparten historias y fortalecen el diálogo entre culturas.

Me gustó pensar que una feria del libro puede ser mucho más que un lugar para comprar libros. También puede ser un punto de encuentro donde las historias viajan de una persona a otra y donde la literatura se convierte en una forma de conectar al mundo.


Fotografía: Kaboompics
Fotografía: Kaboompics

La curiosidad empieza con una historia

Otra iniciativa que me hizo reflexionar fue Bookstart Korea, un programa que acerca los libros a los niños desde sus primeros meses de vida.

A través de bibliotecas públicas, centros de salud y otras instituciones comunitarias, miles de familias reciben gratuitamente paquetes de lectura pensados para acompañar el desarrollo infantil.

Lo que más me llamó la atención no fueron únicamente los libros, sino la idea que hay detrás del proyecto: entender que despertar el gusto por la lectura es una responsabilidad compartida entre las familias, la comunidad y la sociedad.

Como maestra de preescolar, esa idea resonó mucho conmigo.

He visto cómo un cuento puede transformar una mañana de clases. Basta una historia para que aparezcan preguntas inesperadas: ¿Ellos también van a la escuela?, ¿Por qué viven de esa manera?, ¿Cómo será ese lugar?.

En esos momentos entiendo que un libro hace mucho más que enseñar a leer. También despierta la curiosidad por conocer a los demás.


Leer también es una forma de viajar

El interés de Corea por acercar la lectura a las nuevas generaciones también puede observarse en iniciativas como la Feria Internacional del Libro Infantil de Busan, un encuentro que promueve el intercambio internacional de literatura para niños y jóvenes.

Sin embargo, más allá de cualquier feria o programa, hay una idea que permanece.

Cada libro que llega a las manos de un niño representa una posibilidad.

La posibilidad de imaginar.

De hacer preguntas.

De descubrir otra cultura.

De comprender que el mundo es mucho más amplio de lo que vemos todos los días.

Y quizá eso sea uno de los mayores regalos que puede ofrecer la lectura.


Un viaje que permanece con nosotros

Aunque México y Corea tienen historias y contextos muy distintos, ambos reconocen el valor de los libros como una herramienta para compartir conocimientos, preservar historias y acercar a las personas.

Vivimos en un tiempo donde viajar parece más fácil que nunca. Sin embargo, algunos de los viajes que más nos transforman siguen ocurriendo en silencio.

Suceden cuando una historia despierta nuestra curiosidad.

Cuando un personaje nos invita a mirar el mundo desde otros ojos.

Cuando descubrimos que existen personas que viven de manera diferente y, aun así, comparten emociones muy parecidas a las nuestras.

Tal vez por eso sigo creyendo que los libros son uno de los puentes más poderosos entre las culturas.

Porque antes de recorrer el mundo con nuestros pasos, muchas veces ya lo hemos recorrido con nuestra imaginación.

Y quizá el primer gran viaje de nuestra vida nunca comenzó en un aeropuerto.

Comenzó el día en que alguien abrió un libro frente a nosotros.


¿Recuerdas qué libro despertó tu curiosidad por conocer otro lugar o una cultura diferente?




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3 comentarios


Megan
08 jul

A mis alumnos les encanta cuando tenemos tiempo de lectura,estan padres las iniciativas que hay en corea para fomentar la lectura,deberiamos tomarlas de ejemplo.

Gracias por compartir.

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Maria
08 jul

En mi caso fue cuando leyheidi imaginaba como sería vivir en las montañas,excelente artículo.


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Anna G
08 jul

Muy interesante, gracias por compartir

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