La medalla que tardó 70 años en llegar para unir a México y Corea.
- El diario cultural

- hace 7 días
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Escrito por: Marijose_V
Celaya, Guanajuato, México.
Quiero contarte una historia.
Una en la que México dejó una huella imborrable en un país asiático mucho antes de lo que imaginamos. Lo más sorprendente es que esos lazos se construyeron con la memoria y el agradecimiento; y todavía pueden encontrarse en la actualidad.
Todo comenzó en 1950 con un conflicto en el que México, oficialmente, nunca combatió: la Guerra de Corea.
16 países enviaron diversas unidades de combate bajo la bandera de las Naciones Unidas. México no figuraba en esa lista. Sin embargo, decir que México no participó dejaría fuera la parte más importante de la historia.
Durante aquellos años, miles de mexicanos y mexicoamericanos que residían en Estados Unidos fueron reclutados por las fuerzas armadas estadounidenses. La Embajada de la República de Corea estima que alrededor de 100,000 de ellos terminaron combatiendo en las montañas coreanas.
No llegaron portando el escudo nacional en el uniforme. Quizá por eso sus nombres quedaron ocultos durante décadas.
Nombres como Jesús Cantú Salinas de Monterrey, Roberto Sierra Barbosa o Alberto Fernández Almada. No son rostros que aparezcan en los libros de texto, pero estuvieron allí.

La historia de José Villarreal, originario de Tlalnepantla de Baz, refleja este viaje.
Según los registros de Korea.net,Villarreal decidió enlistarse en el ejército estadounidense con la ilusión de regresar a casa convertido en un héroe ante su familia y sus amigos.
Es imposible no conmoverse con su historia: un joven que abandona su hogar, sobrevive a una guerra brutal y regresa para pasar casi 7 décadas en el olvido porque nadie conocía su sacrificio.
En octubre de 2020, el viceministro de Asuntos Exteriores, Kim Gunn, viajó hasta México exclusivamente para buscar a Villarreal, quien entonces tenía 90 años, y entregarle en sus propias manos la medalla «Apóstol de la Paz».
El mensaje de Corea fue claro: "No te hemos olvidado".
Pero México también llegó a ese país de otra manera.
Mientras cientos de soldados mexicanos combatían en Corea, el Estado mexicano envió un apoyo diferente: no mandó más tropas de combate, proporcionó toneladas de arroz, frijol y suministros médicos valorados en aproximadamente 350,000 dólares (el equivalente a más de 3 millones de dólares actuales).
La intención era clara: “hacer llegar alimento y alivio a quienes lo necesitaran”.

Gracias a este gesto de solidaridad, ambas naciones comenzaron a construir una relación diplomática que se consolidó el 26 de enero de 1962. A partir de esa fecha, Corea decidió responder el apoyo enviando una parte de su cultura a tierras mexicanas.
Para los Juegos Olímpicos de 1968, un barco cruzó el océano cargado con tejas de arcilla y piedras tradicionales coreanas.
Con estos materiales se construyó el pabellón Hangukjeong en el Bosque de Chapultepec, un monumento físico que selló la amistad de ambos pueblos.

Todavía existe un archivo que conserva la grabación original de aquel día, inmortalizando el instante en el que la estructura fue obsequiada al gobierno mexicano.
A lo largo de las décadas, los archivos comenzaron a acumular fotografías de encuentros algo inesperados.
En 1996, por ejemplo, se conserva el registro de una cena oficial en Seúl entre Ernesto Zedillo y Kim Young-sam.

Existen también capturas de la bienvenida que Felipe Calderón le dio al presidente coreano Lee Myung-bak a su llegada a México en 2010.

En 2005,otro registro muestra al presidente Vicente Fox recibiendo a Roh Moo-hyun durante su visita en tierras mexicanas.

Durante las conmemoraciones del 60.° aniversario de la relación diplomática en 2022, la Embajada de Corea organizó una semana conmemorativa que incluyó diversos homenajes a los veteranos mexicanos de la Guerra de Corea.
El proyecto se extendió a ciudades como Monterrey, Guadalajara, Mérida y la capital del país, conociendo los nombres y rostros de las personas que lo dieron todo por la nación.
Recientemente, México y Corea volvieron a reunirse en Seúl para trazar el Plan de Acción 2026-2030.
Una estrategia que abarca desde la innovación tecnológica hasta un nuevo programa de becas escolares.

A veces tenemos la idea de que una relación internacional comienza cuando dos gobiernos firman un documento. Pero la realidad es que empieza mucho antes.
Comienza cuando alguien decide ayudar por voluntad propia o cuando una nación recuerda con orgullo a personas que su propio país ya casi había olvidado.
México no necesitó enviar un ejército para dejar una huella en Corea, y la nación coreana tampoco olvidó el motivo para estar agradecida.
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No conocía esta parte de la historia entre México y Corea,gracias por compartir👍