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La medalla que tardó 70 años en llegar para unir a México y Corea.

  • Foto del escritor: El diario cultural
    El diario cultural
  • hace 7 días
  • 5 min de lectura

Escrito por: Marijose_V

Celaya, Guanajuato, México.


Quiero contarte una historia.

Una en la que México dejó una huella imborrable en un país asiático mucho antes de lo que imaginamos. Lo más sorprendente es que esos lazos se construyeron con la memoria y el agradecimiento; y todavía pueden encontrarse en la actualidad.


Todo comenzó en 1950 con un conflicto en el que México, oficialmente, nunca combatió: la Guerra de Corea

16 países enviaron diversas unidades de combate bajo la bandera de las Naciones Unidas. México no figuraba en esa lista. Sin embargo, decir que México no participó dejaría fuera la parte más importante de la historia.


Durante aquellos años, miles de mexicanos y mexicoamericanos que residían en Estados Unidos fueron reclutados por las fuerzas armadas estadounidenses. La Embajada de la República de Corea estima que alrededor de 100,000 de ellos terminaron combatiendo en las montañas coreanas.

No llegaron portando el escudo nacional en el uniforme. Quizá por eso sus nombres quedaron ocultos durante décadas.


Nombres como Jesús Cantú Salinas de Monterrey, Roberto Sierra Barbosa o Alberto Fernández Almada. No son rostros que aparezcan en los libros de texto, pero estuvieron allí.


Excombatientes reciben un emotivo reconocimiento oficial junto a autoridades diplomáticas y militares en la Ciudad de México. Detrás de estos rostros, se esconden hazañas asombrosas: al no hablar inglés con fluidez, varios pelotones mexicanos se comunicaban por radio utilizando la lengua náhuatl. En las montañas de Asia, crearon un código secreto que los enemigos nunca pudieron descifrar. Foto cortesía de Ana Paula Martínez Garrigos / Wikimedia Commons, bajo licencia CC BY-SA 4.0. 
Excombatientes reciben un emotivo reconocimiento oficial junto a autoridades diplomáticas y militares en la Ciudad de México. Detrás de estos rostros, se esconden hazañas asombrosas: al no hablar inglés con fluidez, varios pelotones mexicanos se comunicaban por radio utilizando la lengua náhuatl. En las montañas de Asia, crearon un código secreto que los enemigos nunca pudieron descifrar. Foto cortesía de Ana Paula Martínez Garrigos / Wikimedia Commons, bajo licencia CC BY-SA 4.0. 

La historia de José Villarreal, originario de Tlalnepantla de Baz, refleja este viaje.

Según los registros de Korea.net,Villarreal decidió enlistarse en el ejército estadounidense con la ilusión de regresar a casa convertido en un héroe ante su familia y sus amigos.

Es imposible no conmoverse con su historia: un joven que abandona su hogar, sobrevive a una guerra brutal y regresa para pasar casi 7 décadas en el olvido porque nadie conocía su sacrificio.

 

En octubre de 2020, el viceministro de Asuntos Exteriores, Kim Gunn, viajó hasta México exclusivamente para buscar a Villarreal, quien entonces tenía 90 años, y entregarle en sus propias manos la medalla «Apóstol de la Paz».

El mensaje de Corea fue claro: "No te hemos olvidado".


Pero México también llegó a ese país de otra manera.

Mientras cientos de soldados mexicanos combatían en Corea, el Estado mexicano envió un apoyo diferente: no mandó más tropas de combate, proporcionó toneladas de arroz, frijol y suministros médicos valorados en aproximadamente 350,000 dólares (el equivalente a más de 3 millones de dólares actuales).

La intención era clara: “hacer llegar alimento y alivio a quienes lo necesitaran”.


El embajador Suh Jeong-in hace entrega de una medalla al veterano Alberto Fernández Almada. Estas preseas fueron diseñadas por el Ministerio de Asuntos de Patriotas y Veteranos de Corea para grabar el nombre de cada soldado mexicano en el reverso. Tras una investigación de casi cinco años, se lograron rastrear los archivos para personalizar este tributo. Imagen de difusión oficial de la Embajada de la República de Corea en México.
El embajador Suh Jeong-in hace entrega de una medalla al veterano Alberto Fernández Almada. Estas preseas fueron diseñadas por el Ministerio de Asuntos de Patriotas y Veteranos de Corea para grabar el nombre de cada soldado mexicano en el reverso. Tras una investigación de casi cinco años, se lograron rastrear los archivos para personalizar este tributo. Imagen de difusión oficial de la Embajada de la República de Corea en México.

Gracias a este gesto de solidaridad, ambas naciones comenzaron a construir una relación diplomática que se consolidó el 26 de enero de 1962. A partir de esa fecha, Corea decidió responder el apoyo enviando una parte de su cultura a tierras mexicanas.


Para los Juegos Olímpicos de 1968, un barco cruzó el océano cargado con tejas de arcilla y piedras tradicionales coreanas.

Con estos materiales se construyó el pabellón Hangukjeong en el Bosque de Chapultepec, un monumento físico que selló la amistad de ambos pueblos.


Esta estructura es una réplica exacta de la pagoda histórica donde se conmemora la independencia de Corea. Los materiales fueron enviados desde Asia y ensamblados en 1968 por artesanos coreanos utilizando técnicas ancestrales sin clavos. Foto cortesía de Carlos Pérez Chávez / Vía Wikimedia Commons, bajo licencia CC BY-SA 3.0.
Esta estructura es una réplica exacta de la pagoda histórica donde se conmemora la independencia de Corea. Los materiales fueron enviados desde Asia y ensamblados en 1968 por artesanos coreanos utilizando técnicas ancestrales sin clavos. Foto cortesía de Carlos Pérez Chávez / Vía Wikimedia Commons, bajo licencia CC BY-SA 3.0.

Todavía existe un archivo que conserva la grabación original de aquel día, inmortalizando el instante en el que la estructura fue obsequiada al gobierno mexicano.

A lo largo de las décadas, los archivos comenzaron a acumular fotografías de encuentros algo inesperados.


En 1996, por ejemplo, se conserva el registro de una cena oficial en Seúl entre Ernesto Zedillo y Kim Young-sam.


Fue la primera vez en la historia que un presidente mexicano pisó territorio coreano. El encuentro fue tan relevante que ambos mandatarios acordaron crear una comisión binacional permanente. Con este acuerdo, buscaron que el Pacífico dejara de ser una barrera y se convirtiera en un puente cultural. Imagen de dominio público proveniente del Archivo Histórico de eHistoria, Corea. 
Fue la primera vez en la historia que un presidente mexicano pisó territorio coreano. El encuentro fue tan relevante que ambos mandatarios acordaron crear una comisión binacional permanente. Con este acuerdo, buscaron que el Pacífico dejara de ser una barrera y se convirtiera en un puente cultural. Imagen de dominio público proveniente del Archivo Histórico de eHistoria, Corea. 

Existen también capturas de la bienvenida que Felipe Calderón le dio al presidente coreano Lee Myung-bak a su llegada a México en 2010.


Durante esta Visita de Estado, Corea entregó los primeros archivos militares desclasificados para rastrear a los combatientes de origen hispano. Con estos documentos, comenzó oficialmente la búsqueda para rescatar del olvido a los soldados mexicanos. Imagen de difusión oficial de la Presidencia de la República / Archivo Histórico.
Durante esta Visita de Estado, Corea entregó los primeros archivos militares desclasificados para rastrear a los combatientes de origen hispano. Con estos documentos, comenzó oficialmente la búsqueda para rescatar del olvido a los soldados mexicanos. Imagen de difusión oficial de la Presidencia de la República / Archivo Histórico.

En 2005,otro registro muestra al presidente Vicente Fox recibiendo a Roh Moo-hyun durante su visita en tierras mexicanas.


La cumbre diplomática en Palacio Nacional fortaleció la cooperación estratégica y comercial entre ambos pueblos. Corea propuso formalmente los primeros apoyos educativos para los descendientes de los combatientes. Con esta iniciativa, transformaron la gratitud histórica en un impulso real para las nuevas generaciones. Imagen de dominio público proveniente del Archivo Histórico de eHistoria, Corea.
La cumbre diplomática en Palacio Nacional fortaleció la cooperación estratégica y comercial entre ambos pueblos. Corea propuso formalmente los primeros apoyos educativos para los descendientes de los combatientes. Con esta iniciativa, transformaron la gratitud histórica en un impulso real para las nuevas generaciones. Imagen de dominio público proveniente del Archivo Histórico de eHistoria, Corea.

Durante las conmemoraciones del 60.° aniversario de la relación diplomática en 2022, la Embajada de Corea organizó una semana conmemorativa que incluyó diversos homenajes a los veteranos mexicanos de la Guerra de Corea.

El proyecto se extendió a ciudades como Monterrey, Guadalajara, Mérida y la capital del país, conociendo los nombres y rostros de las personas que lo dieron todo por la nación.


Recientemente, México y Corea volvieron a reunirse en Seúl para trazar el Plan de Acción 2026-2030.

Una estrategia que abarca desde la innovación tecnológica hasta un nuevo programa de becas escolares.


En 1996, el equipo de traductores profesionales de coreano-español en Seúl era extremadamente reducido. Para evitar filtraciones o malentendidos, el Servicio Exterior de ambos países tuvo que rastrear a personas que dominaran tanto el lenguaje técnico legal de la política mexicana como los formalismos de la política asiática. Imagen de dominio público proveniente del Archivo Histórico de eHistoria, Corea.
En 1996, el equipo de traductores profesionales de coreano-español en Seúl era extremadamente reducido. Para evitar filtraciones o malentendidos, el Servicio Exterior de ambos países tuvo que rastrear a personas que dominaran tanto el lenguaje técnico legal de la política mexicana como los formalismos de la política asiática. Imagen de dominio público proveniente del Archivo Histórico de eHistoria, Corea.

A veces tenemos la idea de que una relación internacional comienza cuando dos gobiernos firman un documento. Pero la realidad es que empieza mucho antes.


Comienza cuando alguien decide ayudar por voluntad propia o cuando una nación recuerda con orgullo a personas que su propio país ya casi había olvidado.

México no necesitó enviar un ejército para dejar una huella en Corea, y la nación coreana tampoco olvidó el motivo para estar agradecida.



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1 comentario


Ana karen
hace 7 días

No conocía esta parte de la historia entre México y Corea,gracias por compartir👍

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